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La Sorrozuela es una urbanización en el municipio de Bareyo, cuya capital es el pueblo de Ajo; esta situada entre el faro y la desembocadura del río Campiezo, al final de la ría de Castellanos, o ría de Ajo. La costa es escarpada, agreste y salvaje, muy peligrosa; no hay playa, sólo queda un húmedo arenal durante la bajamar.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Hoy, 30 de septiembre, último día de la temporada de uso de la piscina

Hoy, 30 de septiembre, termina la temporada de piscina en “La Sorrozuela”, tras la prórroga acordada en la Junta General Ordinaria de propietarios que se celebró el pasado 5 de marzo de 2016.
Pero siendo viernes, suponemos que hasta el lunes no se procederá a la retirada del equipamiento de la instalación (desde las escalerillas, a las duchas, flotadores, etc.), el cese del mantenimiento y el vertido de los productos químicos precisos para que el agua (que permanecerá en el vaso de la piscina hasta la limpieza del inicio de la próxima temporada, dentro de ocho meses), no se pudra.
Esperemos que la experiencia de la quincena de prórroga haya sido positiva y se mantenga los próximos años, cuestión a dilucidar en la próxima junta general ordinaria.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Este año (y en los próximos años) la piscina seguirá abierta hasta el 30 de septiembre

Como ya decíamos el pasado 15 de junio (pinchar aquí encima para enlazar) en la Junta General Ordinaria de propietarios de este año (celebrada el 5 de marzo) se acordó por unanimidad en el apartado de “ruegos y preguntas”:
… alargar el periodo de apertura de la piscina hasta el 30 de septiembre”.
Y en esas estamos. Esperemos que el tiempo acompañe y que podamos disfrutar de esta prórroga en el uso de la instalación de comunidad más demandada por todos los propietarios, tanto para el periodo regular de vacaciones de verano, como para los fines de semana de la temporada.

martes, 26 de julio de 2016

Rescate múltiple en la ría de Ajo

Ayer día del Señor Santiago, Patrono de España, y también de Bilbao, fiesta en cinco comunidades autónomas y en algunas ciudades, como Santander, vivimos en la Ría de Ajo una situación muy comprometida de seguridad, por no decir de peligro real grave.
El reloj marcaba aproximadamente las 19.00 horas, la marea subía con mucha fuerza, a pesar de que el coeficiente era solo de 68 (había llegado a 90 cuatro días antes), pero en el estrechamiento de la ría que se forma por el saliente que hay entre el sitio de Santiago y el sitio de Ciudad (en algunos planos Arnillas), por nuestro lado de la ría, y el brazo de arena de la playa de La Arena (en la orilla de enfrente), el agua discurría a gran velocidad, generando una corriente especialmente fuerte que arrastraba todo.
Pues bien, a esa hora un numeroso grupo de personas, tres o cuatro adultos, algún adolescente y seis niños, dos de ellos subidos en un balsa de plástico dotada con un remo de pitiminí, pretendieron pasar de la orilla izquierda (la de nuestro lado), al arenal de la orilla derecha (Isla) donde estaban pasando el día con otros familiares (allí les esperaban las madres de los niños, muy alarmadas y alguna muy vociferante) y amigos, porque aprovechando la marea baja habían pasado enfrente y en ese momento la fuerte corriente ascendente les impedía regresar.
Evidentemente se habían despistado con la hora, o se había equivocado en el cálculo del tiempo que tenían hasta la subida de la marea, o pensaban que vadear la ría sería fácil, o quizás que tenían fuerza suficiente para luchar contra la corriente; sea como fuere, tras pasar un primer tramo con menos altura del agua y menos fuerza de la corriente, se habían estancado en una pequeña lengua de arena (una barra), con algo de elevación, que hay a mitad del cauce, sin poder avanzar más; en muy poco tiempo estaban literalmente con el agua al cuello en mitad de la ría, y ya sin poder progresar ni retroceder.
No era una situación de riesgo vital inminente, pero sí comprometida porque el peligro existía y era creciente, cada minuto que pasaba el agua subía de nivel y la corriente cogía más fuerza, la seguridad de los niños pequeños, incluso la de los que estaban a bordo de la endeble balsa, estaba comprometida (sobre todo la de ellos).y si el agua les llegaba al cuello a los adultos, los niños apenas hacían pie.
El intento de vadear el cauce, además, lo estaban haciendo por el peor de los lugares, frente al límite del arenal en la zona de Isla, con lo que, en el mejor de los casos, esto es, el éxito en el intento, cualquier deriva originada por la fuerte corriente les habría desplazado a la zona de rocas, muy difícil de escalar y, por tanto, muy difícil para salir del agua.
Las madres de los niños se movilizaron con llamadas a gritos a los menores para que no cometieran imprudencias y bronca a los padres por su irresponsabilidad y para que no perdieran la tensión, esos gritos alertaron a algunos usuarios del arenal de Isla, los más avezados (E. S., I. y E.) se lanzaron al agua, y realizaron con eficacia la primera labor para facilitar una evacuación segura: desplazarles ría abajo, contra la corriente, unas decenas de metros, precisamente para no tener que luchar contra la corriente en la evacuación, sino, al contrario, para dejarse llevar por la corriente y atravesarla mediante una deriva trasversal a favor de corriente hasta el arenal de Isla, antes de llegar a la zona de las rocas. Era la única solución lógica a juicio de todos los que conocen la Ría de Ajo y están al día en los cambios de configuración del terreno que todos los inviernos se producen por efecto de los temporales.
Llevados los excursionistas imprudentes y desconocedores del lugar al punto de rescate, se efectuó la extracción y traslado de quienes necesitaban el auxilio (sobre todo los niños) … que se hizo en piragua: primero cuatro niños, embarcándolos y trasladándolos uno a uno a tierra firme, y finalmente los dos últimos subidos en su balsa que se ató a la piragua mediante un cabo y esta la remolcó hasta el arenal. Los adolescentes y los mayores, alguno con la ayuda de los veteranos pudieron salir por sus medios, con la estrategia diseñada de atacar trasversalmente la corriente, dejándose arrastrar con la misma, sin luchar frontalmente contra ella, e ir poco a poco acercándose a la orilla, sobre todo contando con la contracorriente que se genera en la zona en marea ascendente.
Finalizado este primer rescate, unos pocos minutos después, se pudo observar una situación casi idéntica: en el mismo punto inicial que en el caso anterior (en la parte más alta, al final del arenal) cinco personas, una pareja con tres niños y la consabida balsita de pitiminí, trataban de cruzar la ría y llegar al arenal de Isla, pero sin ninguna esperanza de lograrlo.
Y hubo que repetir la operación rescate: trasladar a los cinco hacía atrás, ría abajo, contra la corriente, y poco a poco evacuar a los cinco con la piragua hasta tierra firme, primero una niña, después la madre, que no sabía nadar (y que por poco hunde la piragua, porque la señora estaba “hermosota”), después a los otros dos niños, y finalmente al padre, al que, a la vista del complicado traslado de la madre, se le remolcó con un cabo desde la piragua, finalmente la balsa, que podía haberse abandonado, fue recuperada por E.S., excelente nadador, que se la ató al cuello y la arrastró a nado, con gran pericia, hasta la arena.
La Ría de Ajo es peligrosa en todas las épocas del año, sobre todo cuando la gente imprudente no toma las precauciones oportunas en los momentos anteriores y posteriores a las pleamares, en especial en las mareas vivas.
Esta vez no ha pasado nada, salvo el rescate en piragua de 11 personas (9 de ellas niños), pero …

jueves, 7 de julio de 2016

Second Part. Gran fiestón, semipúblico, semiprivado, en el Club Social, con magnífico concierto en directo de "Nacional IV"

¡Por fin!, ¡por fin han llegado más fotos del fiestón del 18 de junio! … y casi sin retraso, porque Rodolfo ha tenido que visionar más de 400 imágenes para seleccionar sólo una decena, van a continuación.
Así que esta es la segunda parte del post que pusimos aquí al día siguiente del gran concierto de "Nacional IV" (pinchar aquí encima para enlazar). Y, por cierto, no descartamos una third part si algún asistente se anima a mandar más fotos del evento.
¡Ah!, y si alguien se anima a escribir cada pie de foto, que no se reprima, que los envíe a la cuenta de correo electrónico asociada del blog (la tenéis aquí, en la columna del lado derecho).











viernes, 1 de julio de 2016

¿Cómo distinguir una víbora de una culebra?

Aunque esta es una aclaración razonablemente innecesaria, debemos decir que obviamente nos referimos a criaturas del reino animal, subsección de animales irracionales, porque también hay víboras de dos patas.
Ironías aparte, vivir en un entorno rural tan razonablemente bien conservado como el nuestro, nos proporciona múltiples ocasiones para relacionarnos en “La Sorrozuela” con todo tipo de animales, en ese caso de reptiles, y no es malo que intentemos familiarizarnos con lo que nos podamos encontrar … ahora bien, sean víboras o culebras, en ningún caso tenemos que matar a estos animales, que son inofensivos para el ser humano … salvo provocación, y resultan muy útiles para el equilibrio de las especies, además de que ayudan a combatir algunas plagas, sobre todo de roedores.

lunes, 27 de junio de 2016

Olas de mar semicongeladas

En el ambiente marítimo de nuestra urbanización tenemos casi de todo, pero solo casi; porque por aquí no veremos (al menos nosotros) la próxima glaciación, salvo que se produzca muchos siglos antes de que toque … ya que vamos camino de lo contrario.
Y por lo tanto nunca veremos en La Sorrozuela olas semisólidas, como hechas por una sopa de mar espesa, consistente y llena de grumos. Pero que no se preocupe el lector por perderse tamaño acontecimiento, porque hemos localizado una de esas olas espesas, que son relativamente habituales en otras latitudes; la que se ve en la imagen es una ola norteamericana, fotografiada en Nantucket, que está en Massachusetts, cerca de Boston, donde se pueden ver ocasionalmente en invierno (febrero es un buen mes); se producen cuando el agua de mar está en una temperatura próxima a la congelación (-4º C), pero el movimiento de las olas impide que la congelación del agua se produzca.

domingo, 19 de junio de 2016

Gran fiestón, semipúblico, semiprivado, en el Club Social, con magnífico concierto en directo de "Nacional IV"

Síííííííííí, fue una gran fiesta la que vivimos ayer sábado en el Club Social. Nos la había anunciado Rodolfo, el organizador, durante el desarrollo de la J.G.E. del 23 de abril, en la que se dio de carta de naturaleza al “libre acceso al Club Social a todos los propietarios que lo deseen”, incluso, previa comunicación y reserva, se autorizó el uso exclusivo del mismo para eventos de tipo privado.
Rodolfo, de la misma, reservó el sábado 18 de junio, para todo el día, y anunció que la primera parte del evento sí era privada (una comida en plan barbacoa para un numeroso grupo de amigos), pero no así la segunda parte, que sería pública, y consistiría en un concierto en directo con una banda de rock cántabra, a partir de las 17.30 horas, y este evento musical estaría abierto a todos los vecinos de “La Sorrozuela” que quisieran disfrutar de música en directo e incluso ponerse a bailar en la pista polideportiva (que por cierto, antes de que construyéramos la instalación deportiva, era una pista de baile).
Ayer amaneció en Ajo con buena temperatura, pero con fuerte lluvia, que cesó, despejándose el cielo algo antes de mediodía, por lo que Rodolfo y sus amigos pudieron preparar y disfrutar sin problemas de su “barbaquiú”, acompañada de sus refrescos y “spirits”.
Por cierto, lo que no nos dijo Rodolfo era qué celebraban él y sus amigos ... quizás simplemente la festividad de "San Queremos" ... porque les apetecía.
Sobre las 15.30 horas llegaron a “La Sorrozuela” los componentes del grupo musical “Nacional IV”, que montaron su equipo bajo una simpática carpa en el lateral de la pista polideportiva, mirando al mar … e hicieron las pertinentes pruebas de sonido, mientras los asistentes posaban a su libre albedrío en el “photo call” dispuesto al efecto (¡ya ve el lector que … hubo de !).
“Nacional IV”, sonó de lujo, de vicio, magníficamente; hacía tiempo que no asistíamos al concierto de una banda tan bien conjuntada, con un repertorio tan selecto y con gran capacidad para conectar con el público: unos profesionales de tomo y lomo.
Quien quiera saber más cosas de “Nacional IV”, puede pinchar aquí encima para activar un enlace a su cuenta en Facebook.
Nos lo pasamos muy bien todos, tanto los amigos de Rodolfo durante toda la jornada, como los vecinos de “La Sorrozuela” que participamos por la tarde en la segunda parte del evento, en el concierto de "Nacional IV".
¡Ah!, y que quede clara y expresa constancia de la generosidad de Rodolfo y sus amigos, que nos concedieron “barra libre” a quienes nos acercamos al concierto.
Esta es una crónica de urgencia … esperamos que nos lleguen más fotos del evento para poder completar la información.
Pie de la fotos:
· la de arriba: panorámica parcial de la pista, con el edificio del Club Social al fondo y en medio, bajo el "sombrero" de la carpa, los cinco componentes de "Nacional IV".
· la del medio: cuatro de los cinco miembros de "Nacional IV" (al fondo) con un grupo de fans, en el corner norte de la pista deportiva donde se desarrolló el concierto.
· la de abajo: Rodoldo el "alma pater" de la fiesta, con un grupo de jóvenes vecinas de "La Sorrozuela" en el "photo call" previsto al efecto.
P.S. ¡Ah!, agradecemos a "Nacional IV" que haya "colgado" en su cuenta de Facebook un enlace a este post del blog de "La Sorrozuela": no solo nos deleitaron con su música, ¡también nos hacen publicidad!.