.

.

La Sorrozuela es una urbanización en el municipio de Bareyo, cuya capital es el pueblo de Ajo; esta situada entre el faro y la desembocadura del río Campiezo, al final de la ría de Castellanos, o ría de Ajo. La costa es escarpada, agreste y salvaje, muy peligrosa; no hay playa, sólo queda un húmedo arenal durante la bajamar.

viernes, 20 de julio de 2018

Noticia de otra botella mensajera, como la que llegó a La Sorrozuela el verano pasado

Parece que la moda de las bottle-mail no empezó, ni mucho menos, con la que tres jovencísimas alemanas lanzaron al mar en Asturias el verano pasado (San Vicente de la Barquera, 22 de agosto) y llegó a La Sorrozuela el 3 de septiembre.
Lo relatamos en el blog en su día (pinchar aquí encima para enlazar).
¡No!, hace unas semanas hemos conocido la historia de una botella mensajera que otros alemanes lanzaron al mar a 950 kms. de la costa de Australia el 12 de junio de 1886, y llegó a su destino 132 años después, parece que el 21 de enero de este año 2018.
Ya ven: desde San Vicente de la Barquera a La Sorrozuela en 12 días de travesía; desde algún punto del océano Pacífico a 950 kms. de la costa de Australia 132 años para llegar a tierra. Los misterios y las maravillas del mar.
Por si alguien quiere comparar, aquí arriba hemos puesto la nota del Capitán del barco (la hemos copiado del Washington Post), está en alemán, natürlich, y las indicaciones de cómo hacer llegar la respuesta … ¡claro era el Siglo XIX!, pero en el Siglo XXI las jovencísimas alemanas de nuestra botella lo han tenido mucho más fácil … nos resultó suficiente un e-mail a la dirección electrónica que pusieron de la madre de dos de ellas para reportar el hallazgo.
La noticia que comentamos es de El Correo, del pasado 7 de marzo, y decía así:

Un Mensaje con solera

Encuentran en una playa australiana una botella con una nota manuscrita, que fue lanzada al mar a finales del siglo XIX desde un barco alemán

El mensaje en una botella más antiguo que se conoce fue encontrado hace unas semanas por una familia australiana en una isla al norte del continente. La nota, fechada hace 132 años, no tiene nada de romántico, ni se trata de un mensaje de socorro, sino de las de anotaciones técnicas realizadas por el capitán de un navío llamado ‘Paula’ para informar al Observatorio Naval de Alemania.
El hallazgo lo realizó Tonya Illman, que disfrutaba de un tranquilo día de playa en las dunas de la isla de Wedge, a unos 180 kilómetros al norte de la localidad de Perth. Descubrió una «antigua y bonita» botella que recogió «para ponerla en mi estantería pensando que quedaría bien», explicó esta mujer a la cadena de noticias australiana ABC.
Al retirar la arena de la botella, la novia del hijo de Tonya observó que había una nota en su interior. «La llevamos a casa y la abrimos. Tenía un papel enrollado con una cuerda. Estaba impreso y presentaba anotaciones hechas a mano en alemán, con una débil caligrafía debido al estado de la tinta», explicó.
El mensaje estaba fechado el 12 de junio de 1886 y decía que había sido arrojado por la borda desde el navío de vela alemán ‘Paula’, a 950 kilómetros de la costa occidental de Australia. Después de investigar en internet, los Illman estaban convencidos de que habían realizado un importante descubrimiento o, de lo contrario, eran víctimas de un engaño muy elaborado. Eso sí, lograron determinar que la botella era realmente antigua y correspondía a una ginebra holandesa de la marca ‘Geneva’.
Sumidos en un mar de dudas, los Illaman llevaron la botella y el mensaje al Museo del Oeste de Australia, donde el arqueólogo marítimo Ross Anderson emprendió varias pesquisas para datar el hallazgo. De esta manera supo que entre 1864 y 1933 miles de botellas fueron arrojadas por la borda de barcos alemanes. Cada una contenía una nota en la que el capitán escribiría la fecha, las coordenadas con la situación del barco y los detalles sobre su ruta.
Estos mensajes formaba parte de un experimento del Observatorio Naval Alemán para estudiar las corrientes oceánicas. En la parte posterior del papel se pedía a la persona que encontrara la botella que informara de dónde y cuándo la había hallado y que la devolviera al observatorio en Hamburgo, o al consulado germano más cercano.
Para autentificar el mensaje, Anderson recurrió a arqueólogos marinos en Alemania. Estos compararon la escritura con la caligrafía del capitán del ‘Paula’, en el cuaderno de bitácora y las notas meteorológicas del navío. La sorpresa llegó al comprobar que el 12 de junio de 1886 el capitán había «registrado el lanzamiento de esa botella por la borda». «La fecha y las coordenadas que hay en Alemania corresponden con las del mensaje de la botella encontrada en Australia. Y la letra del capitán es la misma», destacó el arqueólogo.
La botella, cuyo mensaje ha tardado más de un siglo en llegar a su destino, ha sido donada por los Illman al Museo del Oeste de Australia, donde se exhibe al público.
Investigando con nuestro amigo Herr Google, hemos encontrado el origen de la noticia, así que, ponemos seguidamente el enlace:
https://www.kymillman.com/oldest-message-in-a-bottle/

martes, 17 de julio de 2018

Chaleco salvavidas muy logrado

Un bonito chaleco salvavidas, con los colores de la bandera nacional, que nos gustaría mucho ver con asiduidad por las zonas aledañas a nuestra urbanización: mar, ría y playa.

martes, 5 de junio de 2018

¿Cuántas hojas de árboles eres capaz de identificar?

En España hay unos 7.000 millones de árboles, con Huesca como la provincia con mayor número, con más de 300 millones, y la encina como la especie más habitual: uno de cada cinco.

viernes, 25 de mayo de 2018

Aprovechemos este verano para hacer batidas por nuestra ría de Ajo y “librar de basura la naturaleza”

La noticia es de la edición impresa de El Correo de Bilbao; recoge varias informaciones relacionadas con actos de amantes de la naturaleza que de vez en cuando hacen batidas para recoger y retirar desechos de todo tipo de origen humano, sobre todo en la costa, pero también en ríos y en otros espacios naturales.
En concreto nos cuenta una batida en el rio Manzanares (Madrid), a su paso por El Pardo, el resultado: 70 kilos de plásticos, latas y bolsas.
También nos relata una acción en ese mismo tipo, realizada de forma continuada durante varios años (¿los últimos cuatro?) en Leiga de Gomareite, una zona de 16 hectáreas en la antigua laguna de Antela (Orense), de donde han sacado más de 50 toneladas de residuos: plásticos, neumáticos, electrodomésticos, etc., unas actuaciones que han permitido el retorno de las aves acuáticas (sobre todo en época de cría), que hacía tiempo que habían abandonado la zona y ahora han vuelto a las partes recuperadas de la laguna.
Así como situación de porquería subacuática que los submarinistas perciben en sus inmersiones en Rincón de la Victoria (Málaga).

miércoles, 16 de mayo de 2018

Una vez más, una imagen vale más que 1.000 palabras

No hay mejor imagen que la que ponemos hoy para acreditar que la contaminación de los mares alcanza niveles de horror: un caballito de mar que se aferra, a modo de ancla, a un palito de plástico con algodón en los extremos que usamos para la limpieza de los oídos de los bebés humanos … ¿Hay quien dé más?.

sábado, 7 de abril de 2018

El plástico degrada los mares y mata la vida marina

Se dice fácil: “29 kilos de residuos plásticos como redes, bolsas, sacos de rafia, cabos y un bidón” en el estómago del cachalote que apareció muerto el pasado 27 de febrero en el Cabo de Palos (Murcia), y precisamente el plástico fue la causa de su muerte.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Y llegó por mar a “La Sorrozuela”, tras 12 días de travesía, un mensaje en una botella …


     
     Ocurrió en la mañana del 3 de septiembre de 2017, domingo, hace ya varios días. Un paseante se encontró con la botella mensajera a las 11:30 de la mañana, cuando caminaba con su perro junto al mar, seguramente la botella (con su mensaje dentro) había llegado, después de navegar durante 12 largos días, en la pleamar de las 3:38 horas AM (una marea media, con “71” de coeficiente).
     La botella estaba perfectamente cerrada, hermética, con un tapón de plástico (no de corcho de alcornoque), que garantizaba la estanqueidad durante mucho tiempo, estaba preparada para un largo viaje.
     Ya en su casa el paseante abrió la botella con mucho cuidado y se encontró con el mensaje:
     Y el mensaje decía lo siguiente, textualmente copiado, respetando incluso los saltos de línea:
“                     22.08.2017
Dear recipient,
We are three children at
the age of ten and eight
years. We have just returned
from San Vicente de la
Barquera in Spain. The
waves are very large. Today
we were all three surfing.
We want to know how
far our bottle mail has
arrived, we appreciate that
it comes to France.
Best regards:
Paula, Ida, Anna
PS: We are from Germany
and we are camping in
San Vicente de la Barquera.
*Please send as an
E-mail to
(*) La extensión “de” significa “Deutschland” (Alemania en alemán).
     El papel del mensaje estaba en perfecto estado de conservación, solo presentaba un aspecto ligeramente amarillento en la parte exterior del rulo, precisamente en la zona que había estado expuesta al sol mientras flotaba en el mar, durante su travesía.
     Hemos escaneado el mensaje, al completo, excepto, por discreción, la dirección de correo electrónico que las jovencísimas remitentes pusieron para recibir la respuesta que esperaban (si la botella mensajera terminaba bien el viaje):
 Anverso.
Reverso.
     Y, como no podía ser menos, esa misma noche, el paseante que encontró la botella mensajera, respondió al mensaje con un correo electrónico que empezaba con un “Your bottle mail has arrived … to Cape Ajo, in Cantabria (Spain)”.
     Pues bien, al día siguiente, lunes, por la tarde, la madre de dos de las tres niñas (la tercera remitente era una amiga de la mayor), contestó al e-mail con otro que decía lo siguiente:
Dear F…,
Thank you very much for your email. My daughter Paula was very happy and proud that the bottle mail went such a long way. She was so excited about the whole thing.
We spent a wonderful summer holiday in Cantabria. The landscape is extraordinary and people so friendly. It was the second time for us and we will definitively come back for another holiday.
Please find enclosed a picture of our kids Paula, Anna and Jan. Paula is the oldest one and sent the bottle mail with a friend, Ida.
We live in Germany, Essen, close to Düsseldorf.
Kind regards and all the best for you and your family,
A.
     Y hasta aquí ha llegado la bonita historia de un simpático “bottle mail” que navegó por el mar Cantábrico desde San Vicente de la Barquera hasta “La Sorrozuela”, en Ajo … salvo que los papás de las jovencitas alemanas decidan volver a visitar Cantabria, no solo (como dicen) por su extraordinario paisaje y encantadora gente, sino también para ver hasta donde llegó la botella mensajera y conocer las maravillas del mar en este lugar, como “La Ojerada”. Who knows!.
     To be continued …(¿?), perhaps!.