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La Sorrozuela es una urbanización en el municipio de Bareyo, cuya capital es el pueblo de Ajo; esta situada entre el faro y la desembocadura del río Campiezo, al final de la ría de Castellanos, o ría de Ajo. La costa es escarpada, agreste y salvaje, muy peligrosa; no hay playa, sólo queda un húmedo arenal durante la bajamar.

martes, 5 de febrero de 2019

“Facing the global challenge of marine litter”, todo un reto diario

Hoy nos han hecho llegar desde AZTI la camiseta que el paciente lector puede apreciar como imagen de este post, junto con algo de literatura sobre la materia.
Se trata de un obsequio preparado para agradecer a quienes han tenido el detalle cívico, quizás habría que decir “eco-cívico”, de reportar a los investigadores el hallazgo de los barquichuelos de deriva que van a hacer posible un estudio financiado por la Unión Europea sobre el movimiento de la basura marina flotante (plásticos sobre todo) que atesta el mar Cantábrico.
Tuvimos ocasión de colaborar con el proyecto el pasado 30 de agosto de 2018, día en que encontramos varado el barco nº 0536 en una pequeña cala junto al cabo del Faro de Ajo, muy cerca de La Sorrozuela, pinchar aquí para enlazar con nuestro post elaborado ad hoc.
El porcentaje de recuperación de los barcos, en lo que se refiere a los 600 ya botados, es del 40%, así lo señala el artículo del periódico francés Ouest France que da cuenta del hallazgo de algunos en las playas de Vendée (ver nuestro post de este pasado 15 de enero, pinchar aquí encima para enlazar).
Así que, muchas gracias a AZTI por el obsequio, que luciremos con orgullo el próximo verano, y prestos a explicar los “cómos” y los “porqués” del mismo.

viernes, 1 de febrero de 2019

La borrasca Helena (con "hache") se hace notar en La Sorrozuela



Hace un rato Lola nos ha enviado un par de fotos de la costa cántabra a un paso de “La Sorrozuela”, están hechas en La Ojerada, a cubierto de la lluvia, que amenaza; el mar está bravío, no en vano la borrasca “Helena”, con “hache” (que últimamente a las borrascas potentes les han puesto nombre), lleva más de un día paseándose por el norte de España, desde que entró por Galicia, dejando constancia de su fuerza.
“Helena” es la borrasca más potente de este año, pero nada tiene que ver con las ocho grandes borrascas que en 2014 nos afectaron con fiereza.
¡Gracias, Lola!, por tu colaboración con el blog de nuestra urbanización.

domingo, 27 de enero de 2019

El caballito de mar y el bastoncillo para oídos

El 23 de diciembre de 2018 pusimos en el blog un post titulado “Ahorcamientos involuntarios en la mar: ¡pobre fauna!” (pinchar aquí encima para enlazar), la imagen que hoy les ponemos es menos dramática, pero retrata la misma imagen, que es acreditativa de la brutal contaminación con plástico que sufre el mar.
La de ahora representa un caballito de mar, que es un pez muy pequeño (háganse Vds. mismos la comparación en la propia imagen), aferrado con su cola prensil a un bastoncillo higiénico para la limpieza interna de los oídos; pues bien, y aprovechamos la ocasión, el uso de tales bastoncillos están desaconsejados por razones médicas, puesto que muchas veces no limpian el conducto del oído extrayendo el cerumen, sino que lo introducen más y lo compactan en el interior, generando disfunciones y enfermedades, aunque lo que aquí ahora nos interesa más es poner de manifiesto que muchos millones de bastoncillos acaban cada año en todos los mares del mundo, su pervivencia dura décadas y son una fuente de contaminación muy importante y muy inquietante. ¡Eviten su uso!, mejor, ¡suprímanlos!.
Por cierto, esta misma imagen la utilizamos ya el verano pasado (pinchar aquí encima para enlazar) pero es que el problema persiste …

martes, 15 de enero de 2019

El proyecto de investigación europeo sobre la deriva marina de la basura de desechos plásticos en el Cantábrico, sigue su curso

El amable lector ya sabe que hace unas semanas (concretamente el 30 de agosto de 2018) recuperamos del mar, varado entre las rocas en un punto próximo a nuestra urbanización, un bloque de madera, sobrio, compacto, que simulaba ser un barco botado para navegar a la deriva, o lo que es lo mismo, para no navegar, sino dejarse llevar por las corrientes marinas y por el viento, hasta donde Poseidón (o Neptuno) y Eolo tuvieran a bien disponer.
Como el post queda ya un poco lejos de éste de hoy (es del 18 de septiembre pasado), quien lo desee puede acceder rápidamente al mismo pinchando aquí encima para enlazar.
Ya dijimos que el hallazgo de nuestro navío (decimos “nuestro”, porque nos podíamos quedar con el pecio, y así lo hicimos) lo reportamos a Azti, siguiendo las instrucciones grabadas en la cubierta. A partir de ese momento seguimos las novedades a través de su página web:
http://lifelema.eu
Además, desde entonces nos remiten igualmente algunas informaciones complementarias por e-mail, como el que nos ha dado cuenta de la llegada de barcos como el nuestro a las costas de Francia, en concreto a las playas de Vendeé (un departamento situado entre la desembocadura del río Garona y la península de Bretaña), mediante un enlace al periódico regional francés “Ouest-France”, en su edición vespertina del pasado 2 de enero de 2019, de la que extraemos la foto que ponemos hoy, pues bien, el texto de la noticia, como no puede ser de otra manera, está en francés, y va copiado tal y como lo hemos recogido del enlace (con solo una precisión preliminar: una de las acepciones del verbo francés “échouer” es “quedar varado”, si bien, la forma reflexiva del verbo (“s’échouer”) significa “embarrancar”).

Pourquoi ces petits bateaux en bois s’échouent sur les plages de Vendée

De drôles d’objets s’échouent sur les côtes vendéennes. Ces petits bateaux en bois participent au projet européen Life LEMA. Son objectif : comprendre les courants du Golfe de Gascogne, afin de limiter la propagation des déchets de plastique en mer et sur le littoral franco-espagnol.
Vous vous promenez le long de la côte vendéenne. En particulier sur ces grandes plages entre Les Sables-d’Olonne et Saint-Gilles-Croix-de-Vie. C’est grandiose, magnifique, propice à la rêverie... Malheureusement, il y a cette pollution qu’on ne peut s’empêcher de remarquer. Et qui revient après chaque tempête, après chaque grande marée.
10 millions de tonnes de déchets 
La laisse de mer réserve beaucoup de surprises. Des morceaux de bois flotté, des cordes de pêche, des bouées, des bouteilles et sacs plastique, des micro-déchets... Selon l’Union européenne, le ramassage de ces déchets coûterait 350 millions d’euros aux collectivités par an.
L’Agence européenne pour l’environnement (EEA) estime que chaque année, 10 millions de tonnes de déchets aquatiques sont déversées dans les mers et les océans du monde. 15 % des déchets déversés dans la mer sont rejetés sur la côte, 15 % flottent en surface et les 70 % restants coulent et sont engloutis par les fonds marins.
Vous vous promenez, donc. Sur le sable, vous regardez ces déchets. Il y en a un qui vous intrigue. À première vue, c’est un simple morceau de bois d’une trentaine de centimètres de long. Il a la forme d’un petit bateau. Sur la coque, cette inscription : « Projet de recherche en cours. Si vous me trouvez, contactez-nous. » Une adresse mail vous permet de donner le numéro qui figure sur le petit bateau, et sa position GPS exacte.
Un guide pour les collectivités
Ces petits navires font partie d’un programme de recherche européen, Life LEMA, développé depuis 2016 et jusqu’à fin 2019.
Parmi les nombreuses activités du projet, de petits bateaux en bois sont jetés à la mer dans le but d’en savoir plus sur la dynamique des courants sur la côte du Golfe de Gascogne. Le projet est développé sur une zone précise. Life LEMA fournira un guide méthodologique et des outils intelligents aux pouvoirs publics locaux pour la gestion efficace des déchets aquatiques flottants dans les eaux du sud-est du golfe de Gascogne, autrement dit d’un bout à l’autre du Pays Basque espagnol et français.
Un millier d’objets flottants identifiés
Cette activité est menée par l’un des partenaires du projet, AZTI. Il a pour objectif de jeter des bateaux en bois dans des sites spécifiques de haute mer afin d’étudier les trajectoires suivies par les déchets aquatiques jusqu’à atteindre nos côtes. « De cette manière, les petits bateaux mis à l’eau à partir de différents points du Golfe de Gascogne suivront les mêmes courants que les déchets aquatiques et atteindront la côte de la même façon. »
À un an de la fin du projet Life LEMA, Albaola Factory a mis au point 1.000 bateaux qui ont été lancés et qui le seront au cours des trois années du projet. « Sur ces 1.000 navires, 600 naviguent déjà et leur taux de récupération est de 40 %. Ce qui signifie que sur ceux qui ont été lancés jusqu’à présent, il en reste plus de la moitié à trouver ! »
Voilà un joli but de promenade en ce début d’année ; la course aux petits bateaux basques est lancée. Et puis un petit geste écocitoyen n’est jamais vain. Si vous repérez autre chose que des bateaux, n’hésitez pas à ramasser. Il y a des bacs à déchets le long des plages.

Cuando este gran proyecto europeo concluya y se escriban las conclusiones será simpático comprobar como “La Sorrozuela” formará parte del itinerario recorrido por los barcos del proyecto; si nos dedicáramos a la política se podría decir la tontería esa de que “nos han puesto en el mapa de Europa”.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Ahorcamientos involuntarios en la mar: ¡pobre fauna!


En el suplemento XLSemanal (del Grupo Vocento) de esta semana (pag. 43) aparece la imagen que les ponemos aquí arriba, de la que extraemos la ampliación que hemos puesto a la izquierda. El texto es el siguiente:
Con el plástico al cuello
El collar amarillo acabará matando a este tiburón oceánico de punta blanca del mar Rojo. Ensartó la cabeza en él cuando era una cría. Con el crecimiento, el estrangulamiento ha aumentado. El plástico es el enemigo que le faltaba a esta especie de tiburón (Carchanhinus longimanus), un depredador temible que está en serio peligro de extinción.
Su perdición son las largas aletas que le dan nombre -longimanus-, muy apreciadas para elaborar sopa. En Asia se comen todo de este escualo enorme que llega a medir cuatro metros y pesar 170 kilos. Este quizá no llegue a tanto: morirá antes ahorcado por el plástico.”
Las tortugas marinas también son muy aficionadas a meter la cabeza  en donde nos les llaman, aquí abajo ponemos un par de fotos de los estragos del plástico en esas criaturas.


martes, 18 de septiembre de 2018

Colaborando desde "La Sorrozuela" con un proyecto de investigación marina, sobre la deriva de los desechos plásticos que acaban en el mar

El 30 de agosto de 2018, sobre las 11.30 horas de la mañana, es decir, 4 horas después de la pleamar, bajando la marea y a 2 horas de la bajamar (con un coeficiente del 74), en el sitio conocido como “puerto chico”, esto es, en un pequeña entrada de mar situada entre “la ojerada” y la ría de Ajo, apareció varado entre las rocas más próximas a la arena, un bloque macizo de madera terminado en cuña que simulaba un navío.
Tenía (tiene) 29,50 cms. de eslora (longitud), 9,40 cms. de manga (anchura) y 6,00 cms. de puntal (altura desde el fondo hasta la cubierta). Sobre el bloque de madera había (hay) en la proa otra pieza de la misma madera y del mismo estilo (terminada en cuña) de 9,50 x 9,40 x 2,30 cms., que sobresale un centímetro hacia delante del cuerpo del casco, esta pieza simula ser el castillo de proa.
Igualmente existe un remedo de castillo de popa de 8,20 x 9,40 cms., si bien su altura varía, dado que es descendente en cuña, tiene 3,20 cms. en la parte más extrema de la popa (de la que sobresale hacia atrás 0.90 cms.) que baja a 1,80 cms. en el extremo interior sobre la cubierta.
Ambos castillos están fuertemente clavados al casco con dos gruesas puntas (clavos) de acero.
El navío en su origen estaba pintado, aunque en su travesía (que no sabemos si ha sido larga o de corta duración) ha perdido el color casi en su totalidad: los costados (estribor y babor) estuvieron pintados de color azul, muy imperceptible ya, del que sólo quedan los trazos más gruesos, parece que hechos con un rotulador potente. La cubierta (excepto los dos castillos) estuvo pintada de rojo. Sobre el castillo de proa se ve la silueta pintada con rotulador negro de un pájaro o de una mariposa, de estilo tan naïf (obra, seguro, de un niño muy pequeño) que es difícil mayor concreción. Por último, con letra roja, aparece, en el lugar destinado al nombre del navío, en la parte del castillo de proa que sobresale del casco, a ambos lados, unas letras, tanto a estribor (derecha) como a babor (izquierda), que parece que conforman la palabra “ANDERE”.
Pero no hay descripción que mejore una buena fotografía; la que hemos puesto arriba puede que sirva, sobre todo como modelo por si aparece algún barco más por los alrededores de La Sorrozuela.
Sobre la cubierta, entre ambos castillos, hay una inscripción en cuatro idiomas que dice: “Investigación en curso. ¡Ayúdanos!” y “Si me encuentras, contáctanos”; seguido del anagrama del proyecto de investigación a que se refiere, así como la indicación de la página web del mismo: http://lifelema.eu. A continuación figura un número de teléfono de contacto y una dirección de correo electrónico.
¡Ah!, y lo más importante para el desarrollo del proyecto científico del que forma parte, con otros 999 navíos idénticos: dentro de un recuadro aparece el número del barco, que es el nº 0536.
Hay que decir que todas esas anotaciones están hechas de una manera muy ingeniosa: no hay nada escrito, se trata de una impresión en relieve (en relieve inverso), es decir, se han clavado unos milímetros en la madera, mediante presión, los caracteres indicados, de tal manera que ni el agua salada del mar ni el sol pueden borrar una tinta que no existe, ni una superficie resaltada (que tampoco existe) podría desaparecer por el roce con la arena o las rocas.
Por otra parte, la madera del símil de barco asegura que flotará y será desplazado por las corrientes marinas, por los temporales y por vientos y brisas, al igual que los plásticos y la basura humana flotante cuya deriva tiene que medir el proyecto. Por otra parte, la madera es un material que no es frágil y no se destruye por el choque con las rocas. Todo un acierto en el diseño y construcción que es, como también figura en la cubierta, made by Albaola.
Aquella misma mañana, una hora después de encontrar el barco nº 0536 lo reportamos al teléfono señalado para ello, con el compromiso (qué cumplimos) de remitir esa misma tarde-noche un e-mail con información detallada del lugar y circunstancias del hallazgo.
         Nos hemos cruzado varios e-mails desde entonces con uno de los investigadores, con diversos comentarios y precisiones; en uno de ellos nos ha informado de lo siguiente:
Resumen de la tarea del proyecto europeo LIFE LEMA:
Durante 2017 y 2018, mil barcos de madera serán soltados cerca de las costas española y francesa dentro del proyecto LIFE LEMA (LIFE15 ENV/ES/000252) financiado por la Unión Europea (http://lifelema.eu/es/). Cada barquito está numerado y ha sido pintado por uno o varios niños. Sus mensajes y dibujos estarán pronto disponibles en la página web del proyecto. El principal objetivo de estos barcos es entender la deriva y acumulación de basuras marinas a lo largo de nuestras costas. Aunque sus coordenadas GPS de lanzamiento (longitud y latitud) son conocidas, tu participación es crucial para tomar nota de sus localizaciones de llegada, lo cual nos permitirá tener una imagen de sus más probables trayectorias. ¡Muchas gracias por tu ayuda!
Pie de foto: desde el equipo investigador se nos pidió, como prueba, una foto del barco encontrado y de quienes hicieron el hallazgo; la que hemos puesto como imagen del post es la foto que les remitimos.

lunes, 13 de agosto de 2018

La suciedad del mar, por saturación de plástico, comienza a ser tenida en cuenta

¡Ah!, y por cierto, esta nueva tendencia (esperemos que no sea una simple moda pasajera) le viene bien a algunos famosos para potenciar su imagen y su curriculum social. Así, Javier Bardem ha cedido su imagen para potenciar una marca comercial que fabrica gafas de sol con plástico recuperado de los océanos por pescadores profesionales que también se dedican a “trabajar” este nuevo “producto” del mar.